Lo sé, al final no cumplí con el objetivo de publicar todas las semanas pero os explico un poco lo que he hecho en este último mes, y os dejo algún regalito por la tardanza!
Más de 7000 km recorridos y 36 días “On the road” fueron en parte los que me han impedido mantener esto al día.
Podría escribir muchas páginas con todas las anécdotas del viaje así que os hare un resumencillo.
Empezamos desde Málaga, donde pasamos el día de reyes. Después pasamos por Granada, donde visitamos la encantadora ciudad y algunos de mis amigos. En Córdoba disfrutamos de la ciudad y también aprovechamos la ocasión para ver a mi amigo Javier Doña que ha abierto una clínica dental allí que se llama Isladent.
A Barcelona llegamos después de haber hecho un viaje de unos 1000 km y haber recogido a un par de autoestopistas de la republica checa. Dormimos en la Barceloneta donde nos despertamos con un amanecer estupendo.
En Zaragoza nos reunimos con un gran amigo antes de que se fuera a Kenia donde está haciendo labores de voluntariado y que si queréis podéis seguir su actividad y ayudarle con los proyectos que lleva, visitando su blog.



Después de Zaragoza nos encaminamos a Bayona, pasando antes por Pamplona para visitar a un amigo, aunque lo justo para tomarnos un refresco y seguir el camino.
En Bayona estuvimos 3 días y tuvimos el primer contacto con las olas en nuestro viaje. Aunque el temporal que pasaba por allí tampoco nos dejo mayor elección que bajar a Hendaya que es una playa mas refugiada.
Tras la parada en Bayona seguimos nuestro camino por la costa cantábrica española, haciendo parada en Zarautz donde pudimos ver al célebre cocinero Karlos Arguiñano en su restaurante y disfrutar de las olas que sus playas nos ofrecían. También aprovechamos el estar en territorio español para abastecernos de comida, que se redujo a pasta, y latas de conservas que dieron lugar al menú estrella del viaje: Pasta con fabada, lentejas o cocido.



Continuamos nuestro viaje por la costa cantábrica, siendo nuestra siguiente parada, Mundaka, a la que llegamos ya con las últimas luces del día y no pudimos disfrutar de sus olas. Al día siguiente las mareas no acompañaron y no hubo olas así que decidimos partir siendo nuestra siguiente parada importante la playa del Sardinero en Santander.
En Santander disfrutamos de olas tanto ese atardecer como la mañana siguiente ya que las condiciones eran bastante favorables. Nos llovió esa noche y tuvimos que hacer uso de nuestros artilugios para poder hacernos con un cobijo donde cocinar.


El viaje prosiguió a lo largo de toda la costa en busca de algún recoveco en el que poder surfear aunque no fue nada fácil ya que “El Gallego” (expresión usada para describir el viento proveniente de Galicia) no nos dio un respiro y soplo con violencia debido al temporal. Así que llegados a San Vicente de la Barquera y hacer una estimación económica del viaje surgió una crisis, ya que nos dimos cuenta de que no podíamos seguir costeando todo el relieve geográfico ibérico. Tomamos entonces la decisión de avanzar más rápido y parando en menos sitios para poder economizar en la gasolina. 
Esa noche la pasamos en Santiago de Compostela donde pudimos pasear y visitar la ciudad a la mañana siguiente antes de encaminarnos hacia el sur. Poco a poco nos alejábamos del temporal aunque también había hecho estragos en el norte de Portugal con lo que no obtuvimos un buen surf hasta llegar a Sagres. Mientras tanto esa noche y la siguiente las pasamos en Oporto y en Lisboa respectivamente para también empaparnos culturalmente de los países que visitábamos.
Fue largo el camino pero finalmente logramos llegar a Sagres donde hicimos una estancia larga para disfrutar del buen tiempo que nos había dado la espalda hasta entonces y también de las maravillosas condiciones que nos encontramos para la práctica de nuestro deporte.
  
Con pequeños recorridos en coche y largas sesiones de surf dejamos Portugal para adentrarnos en la costa sur atlántica española, en concreto en el cabo Trafalgar, en Caños de Meca. Ahí conocimos a Raúl, un chico de ronda que también se encontraba viajando con su coche para hacer surf y con el que congeniamos bastante bien.
La próxima parada fue un repostaje que hicimos durante 3 días en Algeciras ya que encontramos algunos imprevistos económicos. Ahí mis primos, Lola y Gustavo, nos trataron como auténticos reyes durante el tiempo que permanecimos allí.
Tras tomar fuerzas en Algeciras, nos adentrábamos ahora en África, donde permaneceríamos durante 12 días. 
La primera noche no fue por así decirlo una cálida bienvenida ya que intentamos pasar noche en Rabat, la capital, pero fuimos expulsados 3 veces de los sitios donde nos encontrábamos así que decidimos partir a las 4 de la mañana después que nos despertaran por tercera vez.
Al día siguiente visitamos Casablanca ya que no pudimos visitar Rabat el día anterior, y dedicamos el día al turismo.
Seguimos y pudimos dormir esa noche en Souira (que no Essaouira) donde encontramos mas caravanas aparcadas y eso ya nos relajo sabiendo que no nos echarían de allí esa noche. Al día siguiente quisimos visitar Essaouira pero un incidente con la policía, a la que tuvimos que acabar sobornando por petición expresa del agente, nos quito las ganas de visitar la ciudad y continuamos nuestro camino a Agadir.
Al llegar a la bahía de Agadir, nos instalamos en una playa con bastantes piedras pero que hicimos nuestra ya que pasamos allí la mayoría del tiempo, en total 7 días durmiendo en la playa en la que nos tomamos la libertad de construir un “popodromo” (letrina), con troncos y un boquete, un banco, una cocina e incluso empedramos una zona. Allí pudimos disfrutar de las olas y del buen tiempo durante toda nuestra estancia a parte de degustar algunos platos típicos y por supuesto el te moruno.



A la vuelta decidimos visitar Marrakech, ciudad que nos encantó. Visitamos sus famosas plazas y mercados y nos adentramos en el corazón de la ciudad.
La vuelta la realizamos a contrarreloj y tuvimos que usar la autopista de peaje para poder llegar al barco que habíamos programado coger. Al final pese al retraso que nos encontramos en la frontera, en el barco y en las diversas aduanas que pasamos, conseguimos llegar esa noche, aunque tarde, sanos y salvos a Málaga, tras 36 días viviendo en un coche.
Ahora algunos os preguntareis que es lo que he hecho últimamente. Pues me he dedicado a cerrar el expediente y conseguir mi título de Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y me he venido a Bayona a vivir una temporada, a buscar trabajo que es en la misión que me hallo y aprender un poco de su idioma y su cultura. En resumen, he cambiado todo para volver a empezar desde el principio. Un nuevo reto de los que sabéis que me gustan.
Intentare manteneros informados de lo que va ocurriendo en tierras galas.

Como tardanza por la actualización del blog os dejo un vídeo que hicimos Andrés y yo el otro día, y que espero que os guste!

PD: Podréis encontrar mas fotos en la pagina de Facebook sobre el viaje