Pues lo dicho el comienzo tiene su encanto. 
Tras varios meses pensando en que debería escribir un blog y bajo presión de algunos amigos por saber de mis experiencias, o por tener historias que contar a sus amigos como me han dicho algunos, comienzo este blog para vuestro deleite. No prometo nada, ni ser regular en las publicaciones, ni en el idioma, ni siquiera en el contenido así que a caballo regalado no se le mira el diente. Eso no significa que no acepte críticas, sugerencias o comentarios.
Para comenzar haré como en algunas películas el denominado efecto “flash-back” así que voy a intentar remontarme un año atrás para saber que estaba haciendo.
Después de haber mirado el calendario de hace un año creo que el 29 de abril de 2012 me encontraba seguramente viviendo en un salón, con el pelo largo y viviendo en Granada. Si tal y como suena, no había habitación, ni paredes ni mesilla de noche. Una cama en una esquina del salón cubierta por una sabana negra y una alfombra de cáñamo que colgaban entre la pared y una estantería que hacía de columna delimitaba “mi propiedad” de poco más de 4m2. Como mesita de noche una silla y como libro de cabecera el manual de supervivencia del curso que realice poco antes. Mis amigos me habían dejado habitar el salón a cambio de una cantidad simbólica que iba a comida u otros placeres banales como cerveza o whisky. Desde mi cama y entre los estantes de la “columna” se veía la tele del salón, aunque la mayoría del tiempo no la veía desde ahí si no que me unía a mis amigos para ver algún documental, un partido, un programa basura o jugar al mítico “pro evolution soccer” con unos mandos que a duras penas funcionaban. En total 6 personas habitábamos la casa, en la que se alternaba entre el estudio, el ocio y la fiesta, aunque por esa época predominaban las dos últimas.
Una vida fácil, sin problemas, aunque la vida es como el póquer, unas veces estas arriba y otras abajo. Por aquel entonces me encontraba arriba…